
Ella queriendolo
con ganas de hacerlo como él mismo,
se encontro con el limite.
Él queriendola
con la aparente indiferencia,
pero con ganas de hacerlo como él mismo
sigue en su recta de infinita ascendencia.
Pero el circulo ya se rompió
y la armonía
es ahora la antinomia de quererse,
porque se fue,
sin un rubiesito al rescate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario