Ayer, día para los iluminados poetas melancólicos,
de cielo espumoso y alaraco,
de ventanas cursis para escribir lo cliché de la lluvia.
- ¡Se emputeció el cielo!.- me dijo el moreno.
- ¡Puta que llueve fuerte!.- le dije yo ( aunque no le dije).
- Mojado.- me dijo ( aunque no me dijo, porque no le dije).
¡OH! día inspirador,
gracias a ti puedo impregnar mis sentimientos en esta hoja de papel.
El moreno me escuchó y me vio danzando bajo la lluvia. - ¡CURSI!.- me gritó.
Nada de eso pasó,
nada de lo que dije lo dije.
- Se emputeció el cielo.- me dijo el moreno,
y yo no le dije nada.
Cuatico como cambia una historia, una percepción a base de los que hacemos -o no hacemos-, de lo que decimos -o no decimos-, de los que sentimos... o ya dejamos de sentir?
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